Para qué sirve un alero y dónde conviene
El alero es la solución más barata cuando el problema es puntual: la puerta que se moja cada vez que llueve, la ventana que recibe sol de frente toda la tarde, el paso al fondo que se vuelve intransitable. No necesitás techar todo el patio ni levantar una pérgola: alcanza con un vuelo bien calculado sobre el lugar exacto.
En frentes de local sirve además para dar identidad y proteger la vidriera. Y sobre una puerta de entrada evita que se te arruine la carpintería con el agua, que es lo que termina saliendo caro.
Chapa o policarbonato: cuál te conviene
La chapa tapa el agua y el sol por completo, es más económica y aguanta granizo sin drama. Es lo que va cuando el objetivo es que abajo no entre nada.
El policarbonato deja pasar la luz, así que no te oscurece el ambiente de adentro. Conviene sobre ventanas o en pasos angostos donde tapar el sol del todo te dejaría el lugar como una cueva. Es más caro y más delicado con el granizo.
En la cotización te decimos cuál va según a dónde da, cuánta luz querés conservar y qué presupuesto tenés. No hay una respuesta única.
El anclaje es lo que importa
Un alero es una estructura en voladizo: todo el peso, más el agua y el viento, tira de los puntos donde se agarra a la pared. Ahí es donde fallan los aleros mal hechos, no en la chapa.
Calculamos el vuelo según lo que tenga que cubrir y elegimos el anclaje según cómo esté hecha tu pared, que no es lo mismo un muro de ladrillo macizo que un tabique. Reforzamos con ménsulas o tensores cuando el vuelo lo pide, y le damos caída para que el agua corra y no se junte arriba.
Todo va con terminación antióxido y pintura: un alero está a la intemperie los 365 días, así que es lo primero que se pica si se hace de cualquier manera.
¿Reparás el alero o lo hacés de nuevo?
Las dos cosas. Si el alero que tenés se picó, se dobló o perdió el anclaje, lo miramos: muchas veces se salva reforzando la estructura y cambiando la chapa, y sale bastante menos que uno nuevo.
Mandanos una foto de cómo está y te decimos si conviene arreglarlo o rehacerlo, con el precio de cada opción.